Tras unas cinco horas de trabajo, los dos animales fueron entregados en buen estado a su propietario, quien no dudó en abrazar a los agentes en señal de agradecimiento

Lejos de tópicos y de prejuicios, uno de los últimos rescates realizados por la Guardia Civil de Granada durante el pasado puente de Todos los Santos, refleja una realidad que a menudo se intenta disfrazar, tergiversar o desvirtuar mediante bulos y desinformación: los perros de caza son familia y no se abandonan.

Bien lo sabe el cazador que, en Dúrcal (Granada), perdió de vista a dos perros de caza que lo habían acompañado durante la jornada. Al comprobar que no regresaban, decidió sondear el terreno y buscarlos, pero no lograba localizarlos. Finalmente, los ladridos de ambos lo llevaron hasta la zona en la que se encontraban, donde pudo comprobar que habían quedado atrapados en una zona escarpada de la que no podían salir y a la que él tampoco podía acceder.

Así, y ante la imposibilidad de poder llegar a ellos, este cazador lo tenía claro. No volvía a casa sin sus perros, aunque para ello tuviese que movilizar al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) de la Guardia Civil, cuyos especialistas consiguieron rescatar y devolver los perros a su propietario.

El cazador lo tenía claro: no se iba sin sus perros

El cazador recurrió al Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil de Granada, quienes se trasladaron hasta la zona de Los Voladores en Dúrcal para rescatarlos. Fueron dos los especialistas que se desplazaron hasta el lugar de los hechos y descendieron por la zona donde se escuchaban los ladridos, utilizando técnicas de rápel en algunos tramos. Localizaron a los perros algo más alejados de lo que habían previsto, en la zona de Las Buitreras de Dúrcal.

Los agentes tuvieron que esperar a que los animales perdieran el miedo y se acercaran para poder colocarles un arnés específico. Después, ascendieron por la pared opuesta cargándolos a la espalda. Uno de los perros estaba tan agotado que se negaba a caminar y tuvo que ser porteado durante todo el recorrido.

Tras unas cinco horas de trabajo, los dos animales fueron entregados en buen estado a su propietario, quien no dudó en abrazar a los agentes en señal de agradecimiento. Sus perros volvían a casa.

Frente a quienes sostienen que los perros son “herramientas” para practicar la actividad cinegética y que se abandonan si no regresan tras una jornada de caza, la historia sucedida en la provincia de Granada da muestra de la realidad que viven muchos cazadores. La pérdida de sus perros se convierte en horas de búsqueda, incertidumbre e inquietud ante la posibilidad de que no regresen a casa sanos y salvos.

Desmontando mitos

El debate sobre el abandono de perros de caza en España se ha construido sobre cifras infladas, sin datos oficiales y afirmaciones que han contribuido a criminalizar duramente a los cazadores.

Ese ruido ha llevado a mantener un relato que no se corresponde con la realidad y que oculta el hecho de que para miles de cazadores sus perros son parte fundamental en su vida. Los cuidan, los respetan y establecen un vínculo difícil de romper que va más allá de una jornada de caza.

Historias como estas ponen precisamente el foco en esa realidad y permiten desmotar los mitos y los estereotipos a los que se han ido dando voz a lo largo del tiempo sin siquiera acercarse a conocer de cerca el mundo cinegético y la relación que une a cazadores y perros.



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