- 21/06/2018
- Categorías: Artículos, Blogs, Cosas de Caza
Hace unos años escribí en este blogs un pequeño artículo titulado “Nuestros perros son de Caza” http://cosasdecaza.fac.es/perros-caza/nuestros-perros-son-caza, intentando compartir lo que nuestros perros significan para nosotros.
Hoy quiero hablaros de Teté, una de mis podencas andaluzas, quizás la más especial de todas; por diferente. Fue una cachorra nada precoz, incluso logró que me asaltaran las dudas sobre su valía; sin embargo había algo en ella que es irrepetible y no tardo en demostrarme la diferencia que existe entre lo bueno y lo excelente. Teté ha sido una podenca de otro tiempo, de aquellos donde la caza y los perros no se veían influenciados por el vértigo de la redes sociales, por la prisa desmedida. Su principal virtud era entender que la caza es una cuestión de cualidades y astucia.
Durante sus últimos días de vida he visto como mi hija la cuidaba con un cariño inmenso, dándola de comer, a cuchara, papillas o yogur. Y he sentido la seguridad de que si llegara el momento… ¡Dios no lo quiera!, yo disfrutaría de ese mismo amor. Es evidente que nuestros perros -los de caza aún más por todo lo que compartimos- influyen en nosotros de una manera positiva haciéndonos mejores personas. Por eso es en estos momentos cuando me indigno de manera especial con quienes califican a los cazadores de maltratadores.
Hoy mi hija me ha hecho una terrible pregunta: ¡Papá!… ¿Qué hacemos sin Teté?… A lo que le he respondido: recordarla con todo el cariño que los cazadores sentimos por nuestros PERROS DE CAZA.
