El guarda de coto de caza

Llevamos desde hace mucho en la FAC reivindicando la figura del guarda de coto de caza ante nuestra Administración, solicitando su debido reconocimiento y su dignificación. Desde su nacimiento, esta figura ha sido denostada y agredida por muy diversas razones y desde muy diferentes ámbitos, …

Llevamos desde hace mucho en la FAC reivindicando la figura del guarda de coto de caza ante nuestra Administración, solicitando su debido reconocimiento y su dignificación. Desde su nacimiento, esta figura ha sido denostada y agredida por muy diversas razones y desde muy diferentes ámbitos, aunque no es éste el motivo de mi opinión blogera.

Con motivo de mi intervención en la tertulia del programa CAZADORES de Canal Sur Radio, hablamos de numerosos e interesantes aspectos muy relevantes sobre la figura del guarda de coto de caza y, sobre todo, creo que todos los que intervenimos coincidimos en una idea: la escasa o nula valoración del trabajo que desarrolla en nuestros campos.

Es lamentable del desconocimiento que existe en general sobre la labor callada y constante que los guardas de coto de caza realizan a diario en Andalucía. Labores que no se limitan a la simple vigilancia de cotos de caza sino que alcanzan importantes labores de gestión cinegética.

Desde el punto de vista de la vigilancia, desarrollan una importante labor de asistencia y auxilio a lo agentes de la autoridad, labores que en algunas zonas se desarrollan con una efectividad muy alta. Por otro lado y a nivel de gestión cinegética, los guardas de coto son los ojos y las manos de los titulares cinegéticos, desarrollando una encomiable labor que revierte en beneficio de la fauna silvestre cinegética y no cinegética.

Y si lamentable es ese desconocimiento general sobre su labor, me parece decepcionante que, al referirnos al guarda de coto de caza, todo se reduzca en la actualidad a hablar sobre la falta de presunción de veracidad de sus denuncias o sobre su supuesto “conflicto” con la figura del guarda particular del campo.

Mientras lo anterior ocurre y seguimos entablando vacías discusiones, nuestros guardas de coto siguen trabajando de manera callada … a pesar de los rigores veraniegos y de la incomprensión generalizada.