- 15/11/2010
- Categorías: Artículos, Cosas de Caza
“… Mal año de perdices …”. Esto es lo que escucho de manera reiterada desde el inicio de la presente temporada de caza. La verdad es que sí, salvo excepciones la perdiz ha criado mal, muy mal en algunos casos. Los usos agrícolas, la climatología, la predación natural, etc… han perjudicado …
“… Mal año de perdices …”.
Esto es lo que escucho de manera reiterada desde el inicio de la presente temporada de caza. La verdad es que sí, salvo excepciones la perdiz ha criado mal, muy mal en algunos casos. Los usos agrícolas, la climatología, la predación natural, etc… han perjudicado especialmente este año, causas que no nos permiten ser optimistas de cara al futuro y deben impedir que bajemos la guardia.
Un buen amigo me decía el otro día “… José María como no hagamos algo por la perdiz pronto la veremos como el lince …”. No sé si exageraba al decirme eso pero cuando oyes esta reflexión es inevitable preguntarse ante este panorama incierto ¿y qué estamos haciendo por la perdiz?
La Administración opta por la vía más fácil: dictar normas que regulan la caza de esta especie a través de la Orden General de Vedas, lo que no quiere decir que no esté de acuerdo con la publicación de la Orden General de Vedas, que sí lo estoy, pero entiendo que la Administración, además de regular la caza de esta especie, debería hacer algo más pues el único o el más importante “problema” que tiene la perdiz no es el cazador o su caza, faltaría más.
Por nuestra parte, los cazadores hacemos lo único que podemos y nos dejan hacer (que todo hay que decirlo): una severa limitación de los cupos y días de captura previstos en la Orden General de Vedas además de una limitadísima gestión que sirve para bien poco debido a los problemas antes citados.
Al igual que ocurre con los daños agrícolas ocasionados por los conejos, con respecto a la perdiz los cazadores ni somos el problema ni tampoco la solución, aunque eso sí, somos los más perjudicados, en el caso de los conejos pagando los daños ocasionados por causas diferentes a nuestra gestión; y en el caso de la perdiz renunciado a su caza para protegerla y asegurar su futuro.
Y mientras esto ocurre, algunos para justificar decisiones, proyectos y propuestas, apelan al buen criterio y a la responsabilidad del sector cinegético, al colectivo que hasta ahora ha sido el gran damnificado en la mayoría de decisiones que afectan a la caza y quizás el más débil, no en número aunque sí en acciones o actuaciones en defensa de su afición. Y con una paciencia que ni el Santo Job …
PD.- Por cierto, en Cádiz las perdices siguen muriendo y nadie hace nada, salvo los cazadores, por supuesto.
