No, los cazadores no acabaron con los ciervos de la sierra de Almería; fueron quienes reintrodujeron la especie
- 06/08/2025
- Categorías: Noticias, Sala de Prensa
La explotación minera de forma descontrolada entre el siglo XIX y principios del XX conllevó a la desaparición de los ciervos en sierras como la de Los Filabres y la de Gádor. El sector cinegético andaluz fue clave en su recuperación, a diferencia de lo que ha publicado Canal Sur este pasado fin de semana
No; los ciervos no desparecieron de la sierra de Almería debido a la caza, como así ha afirmado erróneamente Canal Sur este pasado fin de semana en una noticia en la que culpan directamente al sector cinegético de la desaparición de esta especie en la provincia. Una noticia en la que, además, omiten un dato clave: si los almerienses pueden ver hoy esta especie en su territorio es gracias, precisamente, a los cazadores andaluces.
Es cierto que esta especie desapareció de sierras como la de Los Filabres y la de Gádor. Ahora bien, el motivo no fue la “presión de la caza”, sino la explotación minera de forma descontrolada entre el siglo XIX y principios del XX.
Los propios vecinos de la zona son quienes sostienen esta información, como así narra José Antonio Nieto, delegado provincial de la Federación Andaluza de Caza en Almería. Según señala, la minería se explotó en la zona de forma desmesurada hasta la Guerra Civil, dado que se “talaba indiscriminadamente para obtener madera con la que apuntalar las galerías y alimentar las máquinas de vapor”. La degradación del entorno natural tuvo consecuencias y “llevó a la desaparición de diferentes especies en la zona, como ciervos o jabalíes”.
Los jabalíes, por su lado, empezaron a verse de nuevo allá por los años 90. Los ciervos, sin embargo, tardaron más en reaparecer. Y su vuelta tiene una explicación muy clara: una reintroducción planificada y organizada en la vecina Sierra de Baza que, con el tiempo, permitió su expansión hacia territorio almeriense.
Lo importante de esta historia, que desde la televisión autonómica olvidaron mencionar, fue que esa iniciativa provenía de los propios cazadores. La primera reintroducción de ciervos en la Sierra de Baza se realizó en el año 1987 y estuvo promovida por la Sociedad de Cazadores de Baza ‘La Perdiz’, en coordinación con la Federación Andaluza de Caza y la Junta de Andalucía, a través entonces del Instituto Andaluz de Reforma Agraria (IARA). Figuras clave en este proceso fueron Adelardo Villafranca, anterior delegado provincial de la FAC en Granada, o el catedrático de la Universidad de Granada, Andrés García-Granados.
En una primera fase, se soltaron 90 ejemplares en las zonas de La Canaleja y el Pinarillo, procedentes de la Sierra de Hornachuelos (Córdoba), que se completó ese mismo año con cinco machos más procedentes de Andújar. En una segunda, cuando la Sierra de Baza estaba ya declarada Parque Natural, tras efectuarse un estudio de viabilidad de su reintroducción por la Asesoría de Estudios Biológicos y Ambientales (AEBA), se soltaran otros sesenta ejemplares de ambos sexos, procedentes de Valquemado. La expansión iniciaría su curso hasta extenderse a la provincia vecina, dando como resultado la presencia, de nuevo, del ciervo en la sierra almeriense hace ya más de dos décadas.
Sin el esfuerzo y el compromiso del colectivo cinegético andaluz, difícilmente podríamos disfrutar hoy en día de imágenes tan valiosas como las que nos ofrece la presencia del ciervo en Andalucía. Es fácil ‘culpar’ a los cazadores de la desaparición de especies, más aún cuando las informaciones ni siquiera se contrastan y se lanzan sin consultar a organismos que tuvieron un papel fundamental en propuestas que en la actualidad son esenciales en la conservación de la fauna.
