La suspensión de la temporada de caza provocaría un desastre ambiental y gravísimos daños al sector primario andaluz

La Federación Andaluza de Caza exige que se cumplan los compromisos adquiridos por el Parlamento Andaluz en el BOJA del pasado 22 de septiembre por la Comisión de Recuperación social y económica de Andalucía y «blinde» la caza ante posibles rebrotes y confinamientos a causa del Covid-19.

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A propuesta de la FAC en su comparecencia del pasado 23 de junio en esta comisión, el Parlamento Andaluz ha reconocido en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) la necesidad de elaborar un protocolo que garantice la práctica de la caza dado su carácter esencial para la gestión ambiental, el control de daños a la agricultura, riesgos sanitarios y de seguridad vial, así como la dinamización socioeconómica del rural andaluz.

La Federación Andaluza de Caza recuerda a Partido Popular de Andalucía, Ciudadanos Andalucía y Vox, que participaron en dicha Comisión expresando su apoyo a la caza, que vivimos una crisis sanitaria muy grave ante la que todos debemos sumar responsabilidad. Sin embargo, entendemos que la caza es una actividad de bajo riesgo y vital para la conservación y la gestión medioambiental: si se detiene en este momento, los daños ambientales, agro-ganaderos y los riesgos por el aumento de poblaciones se multiplicarán, como así mismo lo reconocieron los diputados de estos partidos durante la comisión parlamentaria.

Cabe recordar que, durante el pasado confinamiento de marzo, un grupo de 17 científicos y expertos independientes, respaldados por las 13 entidades más representativas del mundo rural, avalaron la necesidad de la caza para controlar los daños a la agricultura durante el Estado de Alarma firmando el informe técnico «La importancia del control de fauna cinegética durante el estado de alarma», en el que se resalta la importancia de la actividad cinegética para frenar daños a la agricultura o la ganadería, así como riesgos sanitarios.

Este informe señala que los animales salvajes provocan cada año en España entre 8.000 y 10.000 siniestros agrícolas y casi 9.000 accidentes de tráfico al año con especies de caza. Precisamente, tanto científicos como representantes del mundo rural señalan en este documento que «no se está hablando de daños futuros ni hipotéticos, sino que es algo real»Las consecuencias de esta gravísima situación para el sector primario y para el medio ambiente se verían incluso amplificadas si se tiene en cuenta que, en plena temporada de cada en Andalucía, las restricciones a la movilidad de los cazadores están provocado la pérdida de numerosas jornadas de caza.